E-texto
 
 

Felipe Núñez, Balizamiento para un aterrizaje nocturno. Poemas 1975-1985, Madrid, Calambur Editorial, 1998
ISBN: 84-88015-41-0
Texto íntegro de los poemas: páginas 13 a 180
 
 


Poemas
 
 

LETICIA VA DEL LABERINTO AL TREINTA
1977



 
 
 

Hombres más guapos que yo
encontrarás a millares,
pero más borrachos no,
eso tú misma lo sabes
no es por alabarme yo

Oído por ahí

*** 
 
 

Olían a dulce mezcla 
de goma de borrar, 
lapiceros y nido. 
 

Coleccionaban chapas de botellas, 
bolindres, rodamientos, 
alfileres, hechizos 
y toda la quincalla repetible, 
en efímeras modas. 
 

Profesaban un raro respeto a la palabra 
dada y a los pactos, 
que expresaban en máximas 
con santos de por medio. 
(Santa María, San Julián, Santa Rita...) 
 

Tenía terror de Dios los más asustadizos, 
pero todos 
de extraños y malvados personajes 
como el Tío del Sebo, 
o el Tío de la Pipa Rota, San Juan de la Bellota. 
 

Y prejuicios sociales: 
el último que llegue 
es hijo de la Pelli. 
 

Las tardes eran largas 
y las mañanas anchas. 
Por eso los días les quedaban siempre grandes 
y caídos de hombros. 
 

*** 
 

En donde acaba el bosque y comienza 
la laguna de hierba, 
anuncia la fatiga 
al roble soberano 
y ponen peros paredes al intruso: 
un muro ajedrezado con ausencias 
de piedra en donde anidan 
las chovas y los abejarucos. 
 

(Embajadora, cotovía no se atreve 
a abandonar la ruta, sigue siempre 
la huella del arado 
firme y precisa en su noble tarea 
de espigar caracoles y lombrices.) 
 

Ay de aquél que se vuelve, 
de aquél que, atónito, no acepta 
la despejada protección de la llanura: 
todas 
las venganzas le vejan, 
todos, 
los castigos le afligen, 
cernícalos le sacan 
los ojos de las cuencas, 
le muerden víboras, y silba 
el bosque contra él 
las más terribles maldiciones. 
 

*** 
 

El sacrificio de una vaca no provoca 
llanto, ni se cubre 
el matarife el rostro. No le tiembla 
la mano cuando mira 
los ojos apacibles y redondos 
pocos segundos antes 
de descargar un golpe 
sobre el testuz. No mueve 
a conmiseración 
la venerable cornamenta, 
ni la orfandad del choto, 
ni el pesebre vacío de sus babas. 
 

El sacrificio de una vaca, desde luego, 
es cosa baladí. 
 

*** 
 

A veces, buscando cosas blancas 
--sin mucho empeño, ciertamente--, 
encuentro sólo niñas 
y copas de ginebra. 
 

Niñas que, a punto de salir, se dignan 
mirarme un poco 
así de medio lao 
comiéndose un helao 
y dan luego cuatro o cinco pasitos ecuánimes y blancos 
para acabar de irse. 
También --depende del efecto 
más o menos funesto de mi imagen 
en su tierna retina-- 
para esconderse 
tras un parterre 
de la terraza, ralo, o una silla, 
o su papá menudo 
que no se explica nada, 
o un camarero atosigado de peticiones 
que recuerda vagamente a Paganini 
y está lento, indeciso, florido de patillas, 
haciéndose la cuenta. 
 

Cuando se encuentra la ginebra, el blanco 
que se busca es una confusión 
escolar en materia de colores: 
como decir azul del aire. 
 

*** 
 

Contadme cosas nuevas, mentiras inclusive, 
sospechas en espera 
de verse confirmadas. 
 

Contadme, por ejemplo, 
que ayer, en Filipinas, 
sorprendieron a Hitler y a Carlitos 
Gardel jugando la partida, 
ya viejos y contentos, que cantaban 
Adiós, muchachos, don Adolfo 
con un horrible acento de Bohemia. 
 

Contadme que el fumar 
evita los catarros 
o que el monstruo 
del lago Ness no existe. 
 

Lo que queráis contadme, que no pienso 
creerlo mientras Dios me dé salud. 
 

*** 
 

Bajo los tilos bala 
la oveja de no se sabe con certeza quién. 
Bala sin prisa, sola, 
verticalmente bala. 
 

Solidaridad ribonucleica, 
ignorante y matadera 
con ella siento, y, acaso, 
debierais imitarme. 
 

*** 
 

Hay que entornar prudentemente 
las ventanas, las puertas, 
clausurar la gatera con cartones, 
en verano, ahora, que 
no penetre la flama de la siesta, 
y conservar 
una penumbra amena 
en que dormirse oyendo 
la intermitente y lenta 
agonía de las moscas que conviene 
tratar un rato antes 
con flix a grandes dosis. Hay. 
 

Y sobre todo hay, 
en beneficio de futuros veranos, 
que no salir a la calina, no, 
y callar de calor o morir de despiste ante 
el cigarramen que se desgañita. 
 

*** 
 

Todo parece igual, perfectamente cíclico, y sin embargo 
hay algo irreversible, 
una espiral, una entropía, una pérdida mínima. 
Quizá como si el lunes 
pensamos que ha de llegar domingo 
irremediablemente. Retozamos 
la semanita entera, 
si bien hay miedo el viernes 
y es sábado completa 
locura de inminencias. 
 

*** 
 

Entre el cantar süave y no aprendido 
de filomelas y luganos, las especies 
poco canoras, como los gorriones, 
que apenas pían, o los tordos, 
de medio luto minucioso o pardos, 
alborotan la fronda 
con fingidas querellas, cuando 
ya desafina el contrabajo torpe 
la rana junto al río 
y el grillo ha sucedido a la cigarra. 
 

Los pintados martines 
pescadores, los vigorosos ánades, 
bajo la noche y en silencio arriban. 
 

No admite moraleja esta armonía 
sino constancia y rúbrica. 
 

*** 
 

Ciertos detalles: las bermudas, 
ahora inservibles, del setenta y uno, 
lapsus horrendos, 
como escribir ‘Adelfo’ por ‘Adolfo’, 
me devuelven 
--hora ya era, muchas gracias-- 
al lugar del que nunca 
debiera haber salido. 
 

Quiérese decir, que uno 
--"me arrincono pa llorarte"-- 
anda ya fuera 
de la circulación, o fuera 
de concurso, 
o fuera. 
 

*** 
 

Vienen de lejos estas calmas, 
este --a pesar de grises-- blanco y verde 
real betis balompié que se hace tarde, 
tal vez por una extraña 
conexión de neuronas, 
o una claudicación total de la cabeza. 
 

Huele a mimosas en el hall de mi casa. 
 

*** 
 

El abuelo trajo 
una linda pitorra herida. 
 

Anduvimos ajenos a la bulla 
de la merienda patriarcal aquel domingo. 
 

La pajarita, aterrada, iba dejando 
un rojo rastro en las baldosas. 
 

*** 
 

El secreto placer de la derrota; 
 

pero derrota al fin 
(hacer ofrenda 
del culo al adversario 
se tiene entre las tribus de las Gilbert 
como señal de rendición), 
el tanto presentar 
al enemigo ileso 
la mejilla indemne ha provocado 
en mí un incontestable 
deseo de revancha, y he querido, 
quedito pero intensamente, 
pudriros a pedradas y agostaros 
esa densa sonrisa con un muerto. 
 

*** 
 

Por razones de higiene
se prohibe escupir
sobre esta espasmódica alegría mía 
de esta mañana en que hace 
un sí es no es de sol y nubes, 
y nada se desploma, de momento. Se prohibe 
derramar mi cerveza o recordarme 
lo duro de la vida, el infinito 
número de virus que pulula en el aire. 
 

*** 
 

Cuentan que fue la piba de arrabal 
pero mentían. 
 

No fue a la piba de arrabal a la que amaba 
un payador y le crecían 
tomillos en el desayuno. 
 

(Voy a tomarme despacio el cubalibre, 
a emborracharme pizzicato, digo. 
Hacer, hago muy ál.) 
 

No fue la piba de arrabal, que, intoxicada 
por tanto matutino yerbazal, 
murió, no fue 
la piba de arrabal. 
 

*** 
 

Ah, esta terca permanencia de las cosas, 
esta inercia inexorable prometiendo:
no nos moverán, mal que no tenga 
otra cosa en común conmigo mismo 
que la memoria, ah. 
 

*** 
 

Si a un chinchinpún de vals se añaden 
aroma de porritas 
fritas, y el grave desencanto 
de no ser tanto 
como esperado el gozo, 
la tómbola de los cubos, premiando, 
un cubo 
dos cubos 
oiga, tres cubos, 
el arenal florido 
de caballitos y casetas, 
la madre casi niña 
y aquel inabarcable trasero de Rafita, 
habremos obtenido 
dos cosas, a saber, 
echar la tarde a perros y ponerme 
guarro de anís, emborracharme. 
 

(Pronúnciese la che casi con rabia.) 
 

*** 
 

Andan ya por agosto. 
¿Y cómo no tropiezan de puro apresurados? 
 

Andan ya por agosto y yo no he sido 
capaz de completar un marzo presentable. 
 

*** 
 

Esto 
de la vida real, 
a ojos de viajeros 
asiduos de otros reinos, 
resulta 
de un horror amagado, 
como un eructo que sabe a arroz con liebre en plena veda. 
 

*** 
 

Han dicho muchas veces cosas, nada. 
Han navegado, surf, sobre la cresta 
del virus o la vida --todo es uno-- 
en pirueta circense y confiada. 
 

Y les envidio, mucho. Cambiaría 
la lucidez --qué digo: la cabellera, un brazo, 
mi irreprochable, ya menos, dentadura-- 
por un presagio de pacífica sentada 
al calor de la Warner 
Bros. o similares. 
 

*** 
 

La contemplación de las estrellas en agosto 
--alegría insensata y ¡mira, ¡mira!, 
¡allí!, de meteorito--, Paganini, 
oporto meio seco
la hijoputez de los amigos, César 
Vallejo, el de los huérfanos almuerzos, 
todos (y más) van a quedarse 
completamente quietos. 
 

Aduciré razones: 
la extirpación del verbo en el discurso --pero en la vida-- lleva 
a la carrefilera y retahíla como reinas 
de una nómina tonta y resignada 
a la estancia infinita, a la presencia 
al menos semieterna. 
 

*** 
 

Después de mí, el Catálogo. 
Sean, 
y sin proceso, iguales nuestras grietas 
dolientes cuando superpuestas 
coincidan, 
pero sean. 
 

*** 
 

No han sido comprobadas, 
al parecer, razones 
que justifiquen este 
estado torturoso en que me hallo. 
Sesenta linfocitos por milímetro 
cúbico, pasando 
de monocitos y basófilos, 
se reputan normales. 
El equilibrio no recuperado, 
los derrotes, 
distimias y llantinas 
irrestañables, cierta 
fatiga insuperable de vivir 
y un moderado 
aumento del retén 
del bromo a los tres cuartos 
de hora han pretendido 
hacer aparecer como correctos. 
 

Una confabulación explicaría 
la situación, o una 
ignorancia total sobre mi cuerpo 
el escaso preocupe de los médicos. 
 

*** 
 

¡No va a ser esto amor! Si va dejando 
tequieros a mi paso por la casa 
con clara letra igual de niña buena, 
si no se sienten
sus pisadas si duermo. 
¡No va a ser esto amor! Más graves 
argumentos aduzcan aguafiestas 
que ironías generales o jorobas 
kierkegaardianas. Prueben 
con tan exiguas armas 
forzar la fortaleza. 
 

*** 
 

En el reino mineral, la monarquía 
no es grave como en otros. El diamante, 
su rey, resulta domable y frívolo. 
 

Los cortesanos, esmeraldas y rosas 
de Francia, consienten 
en momentos de tedio 
una comparación no demasiado 
desventajosa con el yeso 
o la mica, o la simple 
tierra de labor, 
marrón y colindante 
ya con la vida. 
 

Vistas así las cosas, es posible, 
voluntariosos y encizañados 
por la migraña y el aburrimiento, 
que los niños se arrojen 
en sus batallas gemas, y las damas 
lleven al cuello con orgullo 
pedazos de granito. 
 

*** 
 

Así, 
como queda la mesa tras una comilona, 
o, precisando, como queda 
tras el café y comienza 
la desbandada de los comensales, 
un poco defraudados, 
quizá un poco 
culpables del mal tajo 
del pan o los derrames 
del vino en los manteles. 
 

*** 
 

Nigro lapillo fechas en la agenda 
--estuvimos tomando unas cervezas-- 
señalar es preciso, llueve afuera. 
 

*** 
 

Le digan, si se va, 
que se lo lleve todo, 
no me deje 
ni merry melodies
ni calles que le vieran 
pasar ni papelitos. 
 

*** 
 

Comprar periódicos facundos, 
churros, y dejarme 
llevar de amanecidas y humaredas 
reconfortantes de café; 
en la primera insinuación del frío o de la lluvia, 
creer, para envolverme 
en prematuros chubasqueros y gabanes; 
dejar la herida en casa, 
para volver temprano con apósitos, sereno 
de toda serenidad; 
pasar en pocos días de cigarra 
a hormiga, en dolorosa 
pero aplaudida 
metamorfosis, juro. 
 

*** 
 

Cuando dicen: tortilla, 
abejas, barrio, río, 
enciclopedia álvarez, macetas, 
o incluso cochamedro, 
algunas notas fusas el claro clavicordio 
entona por ahí dentro. 
 

Cuando dicen: España, 
sólo un furor pequeño, 
que puede confundirse con el hipo, asoma, 
o vagas remisiones a los libros de historia, 
o asociaciones algo locas con palabras afines: 
espadaña, Camoens, salus infirmorum
 

Y eso que uno presume 
--o se duele, más bien-- 
de tener el corazón eréctil como un pito. 
 

*** 
 

En el pensil estorba 
el no frecuente paso 
la fila de macetas. 
 

A media tarde riegan. No otra cosa 
florece por aquellos pagos. 
 

*** 
 

Ah, corazones duros, 
¿cómo no distéis rica 
papa de frutas a mi niño? 
 

Si yo tuviera garfios 
en lugar de pestañas 
y una garra portátil 
o una ira... 
 

Ah, duros corazones, 
si yo fuera más alto y menos noble, 
íbale pronto a contárselo todo. 
 

*** 
 

Exigua la facundia de este lunes 
profundo. 
 

Exigua o nula, porque está temprana 
la rebelión del bronquio, y la naranja 
supo a raíz esta mañana. 
 

Uno se desayuna sanamente 
y ayuna malo todo el santo día. 
 

Uno tuvo sus cosas y ahora dicen: 
¡cuarenta!, y uno atiende 
y rellena un impreso 
y asume su estatura meridiana 
y una nobleza como de pez. Qué cosas. 
 

*** 
 

¡Tomás! 
¿Tienes gusanos de seda? 
 
 
 

***
 
 


LOS SERES Y LAS FUERZAS
1979



 
 
 
 

Para Ada
 

Otras dedicatorias:
 

Al
poquísimo cadáver de la cabrita que
un espurio gañán transporta exactamente
en su motocicleta con aire de episodio y blanca
sonrisa de carbonero en marcha
ante el opíparo vigía y la presencia indiferencia
 
 

Dices que dejas
para después la risa.
Y sobre su cabeza se cierne una amenaza de laurel y acanto,
larga, rizada, y espinosa y falsa


 
 

1.PEQUEÑA GEOGRAFÍA
 
 
 

CONTEMPLACIÓN DE UN FRISO IMAGINARIO 
 

Nominal desparpajo, 
gesto efectivo con 
el que Flavio Carisio empina el codo. 
 

De la ruin manecita con que gobierna pende 
un goloso racimo. 
 

Bien que el arbóreo esbozo lo desmienta 
en una discutible lejanía, se adivina 
cierta pericia en el tratamiento de los pliegues 
que la toga dibuja en torno a la barriga, llena 
de maldades. Nubio, un vientre palpa con la misma 
mano que sujeta la copa. 
 

En un segundo plano, las opimas 
banastas, que denuesta, 
con el gravoso diezmo 
y la inicua primicia se disponen. 
 

Signo de la caída y su elemento mismo, 
patrón de la provincia y su ilustrada 
molicie, rota 
la edad, y las generaciones 
del ganado espaciándose, deduzco 
de su gozo culpable dulcificado en piedra esta enseñanza: 
practica el vicio, no temas sus efectos. 
 
 
 

DE CIERTO FESTEJO Y LANCE CON REVOLANDERAS 
 

Escaso cauce que la heredad permite: 
ese armado tropel enarbola una jarcia, 
y una plegada rosa 
de papel que ha latido en su giro imposible, donde 
una mano frecuente erigió la muralla 
que juncales acatan en ciega procedencia. 
 

¡Junco!, 
planta tonta entre todas, 
no tan cercana extiendas tu frontera frágil, crece 
más allá del derrumbado muro, 
que las florales hélices se agiten 
y al fin giren. 
 
 
 

GEOGRAFÍA OFERENTE 
 

Teso tras 
el que un ojo (no tan) aventurero espera 
hallar una laguna 
o un mar doméstico. 
Conozco tu curvado ofrecimiento. Me dijeron 
de tu mentida luz marítima, tu comba 
fingida de bahía 
y tu cielo poblado de falsas gaviotas. 
 

¡Y quién emboca ahora a un corazón tomado 
por la felicidad y la topografía! 
 

Deja, 
más acá de las inciertas dunas, 
a los pies en sus patentes cáligas, 
a quien reclama el agua trazada de la acequia. 
 
 
 

FIUME CONTRO MALINCONIA 
 

Recomendable contra 
la melancolía, discurre la corriente 
al pie de un horadado 
talud, frente a las dulas. 
 

Mientras no eclampe el astro, sino que se sucede 
de su torpe emergencia, 
y hay una red de imágenes que ríe 
en las sonoras copas de los sauces, 
diez hombres tristes escrutan las lentas orillas. 
 
 
 

ZOCO ANTIGUO 
 

Cofre de la memoria 
congénita, sobre la 
vertical de un tórax asolado 
--quien a su vez oprime 
a un corazón desierto-- 
que es mejor extinguir 
encomendando al fuego 
su similor. 
 

Ardan 
los prolongados alimentos 
de esta lengua tan inclinada al llanto. 
 
 
 

EL PRÍNCIPE DE GALES VA DE CAZA 
 

Para mal de la garza madrugué. 
Pero no eleva en vano su decencia de ave 
ni articula un intento de vuelo desvalido sin mi daño. 
"Desde cuándo fulminas jovenetos", plumas, aire. 
 
 
 

PARÁBOLA DEL PÁJARO 
 

El jilguero sin hueso no sabe de colores: 
en el verano acérrimo su pluma llamativa 
inmiscuye con cardos y perales 
y anida en horcas de melocotones. 
Banderita de un pueblo hortera o africano 
golpeamos su mínima cabeza 
y le aturdimos con el reverbero 
hasta que enmiende su torcido gusto. 
 
 
 

LOCUS AMOENUS 
 

Interpretar aquí 
la ausencia de una lágrima, 
donde los educandos 
no componen endechas: 
¡qué peregrino celo! 
 

Es 
bajo la minuciosa 
caricia de una lluvia benigna 
donde indaga tu ceño la causa de la dicha. 
 
 
 

EN EL MISMO LUGAR 
 

Levantemos tres tiendas 
o, mejor, sólo una, 
como señal de posesión 
al pie de estos arbustos admirables 
donde las nunca laboriosas 
y silvestres abejas edifican. 
Y bajo la vecina 
custodia de los pájaros hablemos. 
Tiempo y lugar en donde todo gozo habita. 
 
 
 

PEQUEÑO VEHÍCULO 
 

El húmero desnudo que imagino 
--la imaginación es radiográfica-- 
y la botella tomada por su cuello 
con un gesto aprendido, pero nuevo, 
hermoso, hermoso, hermoso, 
por las amplias estancias soy alfanje, 
terror y estrella para los beocios. 
 

De mi derecho al trono nadie dude. 
Un pueblo numeroso como granos de polen, 
por la Flaminia, hacia Juturna, vitorea. 
 
 
 

ADVENIMIENTO DIURNO 
 

Ha de venir un Ares, 
un fiero niño grímpola, rebosando noticias, 
una venera joven a borrar con su paso 
las minúsculas aspas con que florece el mapa. 
Que se desciña roble de su mínimo acoso 
de su apremio de lejos, donde 
las blancas casitas sonríen 
y asume el blanco cielo al blanco humo, 
y en la blanca fachada dice: ‘casa’, 
y en la blanca pradera dice: ‘hierba’. 
 
 
 

EL DESAYUNO PSICODÉLICO DE ALLAN 
 

Sobre la mesa el búcaro a propósito, 
erecto de occidente llamarada, 
de la consumación imperceptible, por elegante, de la planta 
de hortensias, arrebatada a su abundancia tras un baño 
buenísimo y su risa, participa, 
con su muerte fragante de mi desayuno. 
 
 
 

CÁRCEL MAMERTINA 
 

Mirad cómo camina hacia su casa Plinio 
el Joven. 
Aprendió de sus padres a temer las tinieblas, tanto 
como al fulgor del cénit. 
Se retira a las doce, 
cuando los de su edad acechan brillos. 
Posando sus sandalias indistintas 
sobre los minuciosos 
mosaicos, se ejercita. 
 
 
 

Y PARA QUE PUEDA DEMOSTRAR EN TODO TIEMPO 
SU APLICACIÓN Y APROVECHAMIENTO, 
EXPIDO A SU FAVOR EL PRESENTE DIPLOMA 
CON EL SELLO DEL CENTRO 
 

Es que ahora apaciento el inquietante liquen 
que le nace a la vida en su borde terrible sin grito, 
es que dispongo la mínima quincalla 
en pequeños estantes --cigarrillos, siluetas--, 
con el fingido empeño con que se desayuna 
el condenado a muerte. 
 
 
 
 
 

2.LOS SERES Y LAS FUERZAS
 
 
 

Consultados los astros, como un juego, 
se decidió la guerra. Más tarde se ha sabido 
que el aderezo de las bestias condujo a la derrota 
(y la rara costumbre de pelear de noche). 
Pero el botín fue magro para un pueblo guerrero: 
cintas, aljófares, quincalla. 
 

*** 
 

Curriculum: ejerzo 
cada mañana la poliglosia con éxito mediano: 
la lengua de mi madre no es mi idioma materno. 
 

*** 
 

Reconstrucción que la memoria dicta, una incisión 
sobre el mapa celeste, donde un secreto guiño 
oscurece a Pegaso, o una línea ondulada recorre la distancia 
entre Peces y Peces. 
Pero ved más abajo, fuera de toda ruta, la Máquina Pneumática, 
bajo cuyo dominio me tuviste por alto, noble y rubio. 
 

*** 
 

Donde un hermoso anciano con su bastón sugiere 
una salida para el pequeño cauce. 
 

*** 
 

¡Ven!, me dices, 
a la caroca de la tarde con un tesón que cede, 
mientras susurras dulces garatusas. 
 

*** 
 

Resulta sorprendente hallar 
una hermosísima agrupación de estrellas 
que la literatura al uso denomina 
‘Taller Tipográfico’, quince grados bajo el ecuador y sobre Brújula. 
El aspecto que la constelación ofrece en noches claras 
es el de un hexágono irregular constituido 
por astros débiles y titilantes de cuya variación en cuanto al brillo u otra 
cualquiera circunstancia 
tendremos mucho gusto en dar cumplida cuenta. 
 

*** 
 

Suelo, de noche, contemplar el Rizo 
de Berenice, bajo Mayo, 
donde la línea ondulada se aproxima a la síntota. 
 

*** 
 

Donde los hombres justos, 
que lejos de toda vanidad escrutan 
el aspecto del cielo y sin embargo aplican 
una falaz nomenclatura a los astros o las zonas, dicen: 
Sextante, Flecha, Triángulo, Ballena. 
 

*** 
 

Como un engarce demasiado precioso 
o un preciso instrumento que la herrumbre no apaga, 
o el excesivo uso 
perfecciona, abrillanta, 
hallé lo que conoces bajo el rigor de enero. 
 

*** 
 

Se constituye dentro 
del corazón una laringe 
que suele pronunciar --es excesivo-- 
la palabra ‘desiste’. 
Otros autores afirman que se escucha 
con toda nitidez la exclamación ‘¡existe!’. 
Y un tercer grupo, ecléctico, 
sostiene que lo dicho por tan peculiar dispositivo es ‘persiste’, 
con tono desolado. 
 
 
 

***
 
 

EQUIDISTANCIA
1983



 
 
 
 

Con instigadores:
Abomino del adversario, la cita, ese racimo
de palabras inermes, dos veces extranjeras,
fruto de una ablación aviesa.

Vedlas como signo de la incongruencia
y la asechanza:
 

Pues toda esa miseria transitoria
hace afirmar el paso a los atlantes
cargados con el orbe de su gloria.

Rubén Darío
 
 

J’etais dans une de ces forêts oú le soleil n’a pas accès mais oú, la nuit, les étoiles pénètrent. Ce lieu n’avait pas le permis d’exister.

Versión de René Char
 
 

Y por la noche me volvía hacia las luces de Bally, las miraba brillar cada vez más ardientes para apagarse luego todas al mismo tiempo, sucias lucecitas de hombres aterrorizados que me hacían guiños.

Samuel Beckett y Pere Gimferrer


 
 
 

1 MATERIAL DE ACARREO
 
 
 

los elementos 
serenidad en la mandorla inscriben 
por artificio el vano la cuidada 
selección de los vidrios 
el instante preciso de la afluencia 
un esplendor dorado en las soberbias sienes 
 

no moneda estridente ni sucesivas rapiña o donación 
al nimbo mueve a cambio 
 

*** 
 

alegar como excusa el cristalino 
enrojecido la reciente ingesta 
de guijarros y llanto o el ocaso 
 

por la visión de un hombre genuflexo 
que trata de ahuyentar a un pájaro sombrío 
 

*** 
 

equivalencia bruta del azar 
que un miedo sin orillas vistió de saltimbanqui 
 

el acólito reduce a mar la carencia de límites 
 

el olvido los nombres de las cosas pequeñas 
 

*** 
 

saña del irascible la tormenta 
 

el envés de las hojas 
entre la curvatura y las distantes 
estrellas 
 

*** 
 

así como la dieta 
del cansado viajero evoluciona hacia la fruta y carga 
en el lugar de antiguas 
salazones cerezas 
ya no goza en la vieja 
facundia cereal de la campiña idéntica 
 

tiene un afán esférico 
que los años agravan y la oferta de un brillo 
de un vago sur o un ultramar sobre la frente 
 

*** 
 

este es el niño que perdió su moneda 
 

siéndole insoportable la justa reprimenda 
simuló un asalto y su temprana astucia etc. 
 

*** 
 

de mi mano no temas y la rarefacción 
del aire la muestra de toda sutileza 
 

*** 
 

hallados los contrarios 
un juego de tablero 
la lluvia 
 

pero sufrió la enemistad de todos 
y cegaba a los peces aún vivos con afiladas ramas 
 

*** 
 

con estos ojos 
como orificios entender los astros 
fácil no es fácil no es 
 

que una mano extendiera entre nosotros y la luz ese lienzo raído 
para ser luego pasto de toda reverencia 
en lugar de amputada por delito de incuria 
pensaba 
 

y proclamó 
el sol sea una roca incandescente 
 

*** 
 

mi corazón no alberga piedad por ese niño 
decía y señalaba la redonda cabecita 
 

todos comprendimos sus sentimientos 
y dejamos al niño a merced de las fieras 
 

*** 
 

enemigo de la ociosa especulación el perro 
sin aspaviento muere 
 

y por extraño asediará al ciclista en quien excede 
la jocundia del rojo solideo 
 

*** 
 
 
 

2 EQUIDISTANCIA
 
 
 

a la velocidad con que precede una cabeza lánguida y hermosa 
de noble auriga lo que supone un precio 
la cabellera derramada en rizos 
el venoso meandro del esfuerzo la excelencia del ojo 
fijo en la desolación de la meta 
 

a la perfecta cavidad torácica 
que deja ver el cuidadoso 
olvido de la prenda 
sobre la palpitación de la musculatura 
 

es prudente 
la columna el obstáculo que nos aparta de la visión de la bestia 
sin cuyo complemento esta figura sufre 
en evidente proporción de ruina 
por la torpeza de la decoloración o por la rienda 
ya batida del empeño de nadie donde 
tras un error de traducción un argumento 
del sosiego fracasa 
 
 
 

y un coro le encomienda entre bendiciones y saludos astros 
inmutables el eco de las voces 
decoradas vasijas que no vierten en refulgentes copas 
equilibrio en que limen y umbral se contemplan con tedio 
 

pero tristemente se engaña el que imagina 
un torso suspendido sobre las huellas de la derrota 
 

inclemencia es la nalga desnuda como tensión de un arco un rostro 
sin expresión o más exactamente con alguna 
que sin ser suya en ella 
de cierto modo participa 
invita a concebir una segunda 
no con otra función que capitel o plinto 
como sustento o base de las esbeltas piernas 
 

culpables 
 

un ángulo medido logra eludir la descripción del sexo 
no tanto el bálano 
oculto en su rugosa funda 
como el escroto o la pilosidad 
 

culpables 
 

y más acá de los terrenos pies de los pies encomiables 
como el poeta 
que tras retrato elogio o monumento o canto 
perfectos con su saliva escribe 
sobre la superficie de la copa toda esperanza es vana 
y mis palabras pedos 
 

ese hálito podrido procede acaso del interior 
de la dilatación que custodiaba dulces leche y miel 
y cuya inexplicable desposesión lloramos 
 

oh desatino de quien etc. 
 

pues de la culpa nacen el arrepentimiento y los actos 
y las murallas hijas de una culpa terrible 
y de los actos y de la riqueza 
y del arrepentimiento 
del que nada diré 
 

es oblicua imagen cicatriz reliquia 
vestigio donde la monotonía de la vegetación engendra 
la torva mirada y ensortija el cabello 
 

admirad la figura la oquedad la curva 
el falso balaustre tendido sobre el vértigo llantas ejes 
la madera preciosa la festiva composición es fácil 
atribuir a la inclemencia del verano etc. 
 

roca ondulación flora memoria en suma dimensiones 
pues este mismo soplo irrespirable soportaron aquéllos 
y se manifestaba semejante la estación florida 
 

heredamos el eco de unos nombres hermosos 
 

el color de la piedra reconstruye sus actos valerosos o ruines 
la intemperancia la desdicha donde 
recordar unos versos equivale 
a conservar la vida 
 

averiguar en el crisol el ingrediente la llave 
la ausencia de la aldaba que convoca a la dicha 
suma o desproporción que determinan 
un resultado miserable 
 

*** 
 

el lujo es un camino bordeado de espliego 
 

voces indiferentes a la lujuria de su propagación nos invitan 
siembra y recolección en el término agreste de su canción estólida 
que brotó sin embargo de una belleza irresistible 
desangrada en el filo de su lengua corrupta 
 
 
 

rumor del interior de la ciudad sitiada 
una humareda anuncia la derrota 
del aliado signos 
oscuros crecen sobre los cerros de nombres delicados 
 

porque la sombra acosa a la luz de nuestras teas 
y su rayo expugnable a los ojos no alcanza 
somos ciegas presencias que la noche acorrala 
 

dicen que naves no círculos torpes 
como pupilas trazan 
y el párpado cerrado conoce el horizonte 
y la oreja dormida identifica el paso 
 

no dejaréis crecer el muro de los días 
 

*** 
 

el resultado de cuidadosa poda 
el elegido por su poder 
fue blanco de órdenes absurdas 
 

en el borde preciso de las altivas matas 
alto tallo yaciente 
que manando savia siete veces 
las estigias aguas vadeaba 
 

una sombra horrorosa un sueño 
quien furtivo arrebata contra la extensa noche 
 

*** 
 

quedémonos aquí 
junto a los restos dulces del minucioso desayuno 
mecidos indolentes en las ondas hertzianas 
 

bajo la irreflexiva preponderancia de la fruta levantemos 
un precario arquitrabe 
 

*** 
 

examinar el exterior el apagado estrépito 
todos lo elementos prescindibles risas bocinas 
de cuya escucha es imposible deducir cosa alguna 
 

fuera sencillo 
la conocida imagen 
hija de un fuerte sabor 
erigida en la cima de una suave ondulación 
con salud inexacta de elevación de copa 
 

almenas que dominan la espléndida llanura 
el fragor del trabajo 
la invitación al canto 
 

si todo lo nefando habitara en las sombras 
 

*** 
 

encontraréis a un príncipe junto a la noria uncido 
 

del labio delicado un accidente aciago 
dulce licor extrajo 
 

de los ojos diáfanos la suerte 
de dimensión que el paisaje precisa para el torpe sustento 
 

de la rotunda excepcional cabeza 
la medida del mundo 
por la que nos parece 
auténtico 
al alcance 
 

y del cuello robusto 
la fortaleza la columna 
a cuyo pie juegan los niños de sienes azuladas 
donde sirve el calibre de soporte al azar 
de las vulgares inscripciones 
 

y del torso el enigma de la numeración 
idéntica en márgenes idénticos 
 

donde la identidad es la palabra 
 

y del talle los colgantes racimos 
circunscritos a la gracia y la ira 
 

del vientre la inocente 
turgencia donde acontece un vuelo 
 

del conjunto del sexo a cuya descripción se entrega 
con arrobo una virgen ardiente la caricia 
 

bajo la superficie 
de los elegantes miembros late el músculo 
 

*** 
 

el orfebre trabaja contra la precisión del utillaje 
no el que tañe quien sufre por la dureza de su propio pecho 
pero maldito siempre el que se sirve etc. 
 

*** 
 

asoman y se extinguen con lentitud 
retiene la imperfecta retina unos instantes 
la pérdida reciente mientras se desvanece 
 

hace ya varias horas que el silencio ha eclipsado 
el brillo de las voces 
y en el ocaso expira un eco de volúmenes fuerzas 
 

es inútil 
atribuir otro efecto al infame bullicio 
evaluar el alcance del estrago 
calcular la cifra 
determinar un resultado miserable 
 

preferencia es la ruina a su reconstrucción 
derribéis tantas veces ese trivial ornato 
el ruido de los astros 
 

donde muro existió se erigirá muralla 
 

*** 
 

efímeras viñetas 
breves rasgos expresan voces huecas 
 

exaltar esa muestra de la consumación 
aplaudir un proceso en que la flor deviene en fruto 
>por cuanto requeridos con urgencia de ojos para graves asuntos 
 

oh miserable revelación 
 

mejor hicieras preceptor protervo 
en atar a tu cuello del molino la muela 
y en el abismo etc. 
 

qué hacías cuando derramadas todas las mieles sobre la tierra 
y libre todo aroma 
cuando también las alimañas 
o la sucia criatura que medra en el crepúsculo 
a la quieta delectación se abandonan 
 

*** 
 

de tal forma fuentes flores 
el fruto contemplado cual libérrima ofrenda 
ajena a toda expensa 
de toda trampa exento 
configurado como exceso en las infrutescencias 
y por lujo tenido delimitando el arco 
 

de la benignidad tendido a tubérculos jugosos 
 

galardón y corona 
que hermana a las orillas en un licor idéntico 
pero espontáneo en su violenta generación 
 

y las flores distintas 
por amorosos labios hechas flores 
 

hijas de la adherencia y la viscosidad 
si de las jaras hijas 
y licuescentes cuando 
del ácoro nacidas 
 

el nombre de la fuente que propende 
a revelar su faz rupestre 
donde palabras como sed perecen antes de alojarse en los labios 
 

el oropel a lomos de los potros estrictos 
aérea la hopalanda que custodia los secretos hirsutos 
 

franquear ese mínimo obstáculo 
a través de la gala y la convexidad 
el adorno a los flancos y de la secesión 
 

*** 
 

imaginadme a bordo de la fingida falúa 
escoltado por altas nubes rojas 
 

desnudo y solo esquivo los bajíos 
 

en la ribera juncos la proporción delatan 
del agua dulce exacta 
 

sobre brumas palustres sobre oculto cimborrio 
se condensa el delirio la imposible linterna 
 

pues amenaza noche y el ancho sur se extiende 
y la barbarie acecha de un cálido país 
 

formas rudimentarias en el origen de su atuendo 
son las sombras que instauran la sustracción del rostro 
 

y si el inmundo alega la hermosura de los astros 
su propia negación defiende puesto que luz alega 
 

actos sombríos bajo la secuela 
de la envidia y el crimen 
 

*** 
 

contempladle es hermoso 
y están llenas de gracia sus manos en el signo 
que dibuja la ruta sobre un confuso mapa 
 

huye del sur y del exceso y del viento salobre 
 

y reina la cansada 
cabeza sobre la dilución y el agua 
 

ama la luz que esplende pero no la que ciega 
semejante a la noche 
 

expectante le aguarda una corte boreal y lacustre 
que las tinieblas puebla de frágiles hogueras 
 

entre tanto se alaban 
de su insidia a babor de su mirada zurda y blanden 
el alma federada que un resplandor diluye 
 
 
 

***
 
 

NOMBRES O CIFRAS
1985
 
 
 

AVISO



Recobrada --tal vez para mal-- una cierta coherencia, evito en la obertura cualquier vaho elegante, todo fingido diálogo de bestias. 
Quiero, no obstante, justificar la discriminación, por lo demás gratuita, de los poemas en dos grupos, partes o agregados. Contiene el primero, señalado con la cifra romana "II", aquellos versos de índole circense, ricos en guiños, en los que el mecanismo del gusto es identificable. (Y consiste no pocas veces en la vulgar comunión de las almas, que en nuestro caso no por raras son menos comulgantes. Uso y procedimiento que es común a coplas de varia calaña, ya que llora Vicente cuando llora su gente.) Pretende amparar el segundo, distinguido con la cifra romana "I", otros poemas en los que el mecanismo del gusto permanece oculto ¾ valga o no la imagen del juguete ya roto, ya irrompible¾ e inmune ante cualquier especulación. También aquéllos que citan o explican situación o sentimiento que no he visto antes citados ni explicados. 
La necesaria --si que bienvenida-- brevedad de esta esquela me ahorra la defensa de los numerosos matices que sin duda reclaman las precedentes incongruencias.

***
 
 

I






veo la orografía del centímetro cúbico 
 

el sarmiento que linda 
las fuerzas 
 

nada hay sino este 
reciente plegamiento y la luz 
 

*** 
 

ni siquiera la cifra daría sentido al vuelo 
 

el cielo indiferente su impureza rescata 
 

un fragor que se aleja 
 

*** 
 

he aquí la prueba de la desposesión: 
esas bayas esféricas que yacen 
--hablo de lo primero que me vino a los ojos-- 
 

la simetría mantiene una ilusión de orden 
 

*** 
 

abril es el mes más cruel y la lluvia mezquina 
se aquieta contra pequeños diques: 
la no deliberada marca de unos pies desnudos 
la moneda perdida la piedra insignificante 
 

el silencio el olvido 
como fina película se ciernen sobre las repletas 
cisternas y se precipitan 
bajo favorables condiciones hasta desaparecer 
 

surgen entonces la memoria y el ruido 
de las aguas, de dónde mejor 
 

rojiza es por la ablución de aquélla que menstrúa 
no por amenaza o vértigo tal vez 
 

*** 
 

hombre del río: 
un cuervo en vuelo grazna y así salva su vida 
 

no enhebro agujas 
o rechazo la ofrenda del despreciable cartonaje 
 

*** 
 

extraños como bronces entre los almiares 
sacian ésta o aquélla sed junto a la pérgola 
defendida de máscaras a oriente 
 

no fulge pero asusta 
pava real sobre el pino 
 

aquí fraguó el forzado silla para el sedente 
 

hoc signo vinces no, dijo la nube 
 

*** 
 

repudio el fuero de recibir al pájaro 
cese entre mis potencias tal dominio, clámides caigan 
 

pacta el salvaje, tocado de penacho, el breve título 
de la apariencia, finge 
un sol de plata mientras propone vuelos 
 

*** 
 

vara de nardos izo sobre las tumbas, convocando 
 

no naves en las copas ni becerro de oro han pervivido 
 

voy del cabo que alude al que fuera aludido 
desde el confín que explica al que fuera explicado, muestro 
al borracho su precario equilibrio: trazo 
una línea perfecta 
 

en la frente estrellada 
afrentas equiparo incomparables 
 

*** 
 

tomada como alarma la vigencia 
de lo transitorio, guiado del olvido 
ingiero tierras raras 
 

amor mío, no rechaces mi beso 
no rechaces mis labios 
aun llenos de palabras de alabanza a las fresas 
 

*** 
 

invocación, la sombra, los exordios estériles 
quien cautivo se entrega a singulares cultos 
 

aquél de la insolente familiaridad 
se reclamaba objeto de algún mandato extraño 
 

que te despierten pájaros 
 

*** 
 

envidia por el apto 
--no con palabras, labios 
a la sombra de arbusto pena infligen-- 
 

sombreada de bozo, la sucesión de puntos 
cardinales sorprende 
 

dos labios delimitan, bajo forma de cifra, 
el montante del nombre 
 

sea un exceso de lenguaje 
denominar guarida a su escondite 
 

*** 
 

tiene inercia de bala lenta la hora que viene 
y pájaros habitan de los que hablaban paradigmas 
 

pues no siembran ni labran ni recolectan 
y sin embargo ejercen el júbilo inminente 
que campanas anuncian 
 

*** 
 

el banquero se lucra de los saldos mostrencos 
 

fuerza no obstante la igualdad con ardid que domina 
y vense plumas fósiles 
 

no es éste el reino de la similitud 
sino aquél en que toda estatura declina 
 

*** 
 

en el subsuelo el trazo de la olvidada vía 
 

aura de ruina que envolvía también su distante apogeo 
 

reveladme el sentido de tal disposición 
--un corazón bullente bajo el sol del otoño-- 
no dejéis que más tiempo dirija la mirada a esos brillos efímeros 
 

como si en cada fluctuación me aguardara un enigma 
 

*** 
 

te acunaron qué muslos 
 

en la frente dorada un destello claudica 
 

óleos derraman los edecanes y licores, confusos, 
pero derriba sin violencia las estatuas obyectas 
 

*** 
 

una razón tallada con materiales blandos corona las cabezas 
 

mide la paralaje con delicado brazo: 
caen los proyectiles silenciando a las ranas 
 

carece de sentido --o se me oculta-- la llamada vivísima 
 

dónde el oscuro mecanismo 
dónde el brillo concluso de las inútiles balizas 
en qué declinación o ascenso emergió este volumen 
 

*** 
 

nombres que sellan fauces mientras fuerzas amainan: leyes 
dulces se tornan tras su promulgación 
 

tú 
a quien ningún adorno excede 
 

si supiera tu nombre me pertenecerías 

***
 
 

II





detente 
donde encendido guarda como capricho cruel el bárbaro 
un instante 
 

fascinado por la superposición inestable de los andamiajes 
a lomos de la profanación y el abigeato 
detiene su mandoble si imagina 
cierta magia o industria donde sólo hay boato 
 

es su conciencia elemental del lujo: 
collares, cintas, arreos, 
el beso poderoso de la nieve 
 

bajo la faramalla suplicante en que introduce el clérigo 
fases para palabras como astros 
 

nuncio de un poder irrisorio 
puesto que se manifiesta en el abismo 
de las leyes menores a que obedecen las mareas 
o la migración de los pájaros 
 

y, no obstante obtenidos por vía de soborno 
liquiritias y espejos toscamente bruñidos, 
sobre los anaqueles en que redomas fulgen cesa un pacto 
por largo tiempo mantenido tras su caducidad 
 

*** 
 

urden vanas tormentas o programan periplos 
 

ya le muestran legiones 
ya el bisel que naufraga en un mar rubio 
 

teje, con el amargo empeño, 
el mixtificador una bestia imposible 
 

flotan 
 

sobre el oro del orto los aerostatos 
 

*** 
 

yo delimito un área vigente, llamativa 
 

su pequeñez suscita una cierta esperanza de éxito 
 

indiferente a la contrastada nobleza de mi pecho 
el cuerpecillo se debate, 
trata de herir la mano que con dulzura lo aprisiona 
 

*** 
 

preciso es, pues, ocluir nuevos tesoros: un brillo inextinguible 
 

yo distingo los ríos en el origen de las dinastías 
ciño con flores su remota fuente que se llama cobijo 
 

la muralla de sombras, la munida de zarzas 
 

oh, los ríos detenidos por un ojo notable 
 

aquél 
que reducido al taller sólo se aleja en busca de alimento 
ignora si a cielo o tierra atribuir tan débiles designios
 

y consultado sobre la causa de su mal extraño: 
 

pasábamos muy buenos ratos
echando pan a los patos
contra más pan les echábamos
mejores ratos pasábamos
 

*** 
 

el hombre 
que aún joven fue llamado a la defensa de la ciudad 
no sólo con un gesto rechazó nuestras súplicas 
 

y ante tanta insistencia 
sopesaba una piedra amenazante 
 

*** 
 

flores de los alpajes 
 

esas flores cobalto sobre florales miniaturas 
donde brilla el alumbre tras el espejo de la calcinación 
 

abatidas serán por certera clemencia 
 

*** 
 

busco el barranco que significa sueño 
 

el apio tiende umbelas sobre el vacío 
y un sol glorioso ciega 
 

aquí se pierde el rastro de un ejército loco 
seducido por sombras 
seguido de sus dioses 
de mulas, de rameras 
 

*** 
 

enumera --no pulsa-- los resortes: 
nombres y cifras calman un miedo incalculable 
 

aún reconocible la recta caligrafía del muerto 
que intitula un tratado de cálculo 
 

bajo ventisca, solo, el hombre dicta: 
 

nadie imagine un mecanismo 
expresamente destinado a su propio sustento 
y a ninguna otra cosa 
 

y en ese breve texto se adivina que pronuncia las uves 
 

la inocencia reside en la palabra nube 
 

*** 
 

el hijo del rey del butano: 
 

ge punto blázquez añade al caramillo 
cualidades caudales 
 

ejecuta bajo gravísima admonición 
 

su soplo es una oblea de viento cálido ofrecida al invierno 
 

*** 
 

sólo dicterios profirió la sombra 
pero reinó mi mano sobre la luz que esplende 
 

por donde me perdió, el amor me guía 
príncipe uncido a la dorada noria 
 

no retama, que jara 
no acónito, que mirto 
 

*** 
 

flores hijas del fasto 
 

enemigas juradas del nombre verdadero 
indígenas hostiles 
 

asoladas serán por la flamínea imagen 
 

*** 
 

yo soy el oscuro 
el que se interroga por un inesperado retraso 
el pecho desolado que retira balizas 
 

bajo la luz cedida de la luna, temo 
mientras sopeso una piedra amenazante 
 

*** 
 

arrostra el orbe de una gloria marchita 
 

tu destino se ha unido por vínculo nefando 
a la órbita errante de la mota de polvo 
 

oh, huésped hediondo de la miseria, vete, 
con ruido de cancelas, con transitorio título 
 

*** 
 

la llanura descansa sobre un toro dormido 
quien a su lomo sueña que una llanura duerme 
 

¿ha de prevalecer esta palabra, 
sobre aquél, por quien tuve 
durante tantos años la mirada opaca 
de una mula muerta? 
 

¿subsistirá este empeño sobre el turbio conjuro 
manifestado al mundo bajo forma de mosca? 
 

*** 
 

no es la roca encendida ni esa nube rojiza ni la ruina 
de las adelfas, ni siquiera el espanto 
de las noches surcadas por bólidos radiantes 
 

me alejo de esta tierra enferma con los ojos húmedos 
 

otros jardines cuido y otro esplendor me llama 
 

*** 
 

cenizas expandidas 
 

mientras declama cubre 
con paño floreado la banasta de uvas 
 

el verso me conmina a tomar una fibra 
en cuyo extremo pende sardina pestilente 
 

unos peces han roto nuestra amistad 
 

*** 
 

si pánfilo cantara tras su ardiente camino 
brincando como loco entre las quietas vides 
 

¿por qué me hieres? 
 

sea el silencio el último 
grado de perfección 
 

y la voz simultánea de su jocunda sombra: 
sea la perfección igual a su contrario 
cualquiera que éste fuere 
 

dos veces en un día se le ofreció la vida 
rechazó la primera cual excelencia impropia para un saco de vicios 
repudió la segunda como sumo defecto 
 

*** 
 

pero ya el dios cuatrero retira su amenaza 
enfunda el caduceo y enmudece 
 

atardeciendo está en el Rosal de Ayala 
y las márgenes rielan en la tibia corriente 
 

calzo pálidos guantes 
y un aura me corona 
 

es mi silueta esbozo del príncipe valiente 
 

valle feliz! 
 

***
 
 

POEMAS DE VARIA COLECCIÓN
impresos en revistas, antologías, plaquettes, colectivos






¿O NO? 
 

Como signo de luto 
llevarán mis amigos 
un crespón amarillo 
y revuelto el cabello. 
 

(1975) 
 

*** 
 

De un artilugio simple 
pero eficaz (cucharas) 
y unos actos sencillos como abluciones 
o unas blandas bondades 
--accédase a cualquier ofrecimiento 
de agujas; no rehuyas la ofrenda 
del miserable cartonaje; 
te arrepentirás caso contrario-- 
a figuras al uso como brazos abiertos 
van siete leguas de camino malo. 
 

Pero, hablando de leguas, la propensión al cuento 
no es peor enemiga que los pechos fraternos 
u otra guata suave donde sudar la fiebre. 
 

(1977) 
 

*** 
 

Donde pasan los peciolos por pinceladas 
y hay una piel segunda 
bajo los tallos muy allí, 
y ellos sabrán si tiernos o leñosos, una verja 
de pura convención impide 
el acceso con francas 
reprobaciones de bedeles. Viste 
de llamadas al orden la botánica. Plicas 
clavadas en los troncos advierten al visitante. 
Sin esa cucamona arborescente, 
sin ese afán de estantería, ¿florecieran? 
¿Intercambiaran gases con el medio? 
¿Fueran, en suma, bojes o lechugas? 
 

(1978) 
 

*** 
 

de la palabra-cepo 
he de decir que mirtos 
no hablaran más a tu favor que jaras 
 

(1978) 
 

*** 
 

El bobo (*) pronostica: 
no ganará el Madrid si juega Santillana. 
Ya sabemos que los bobos (*) andan 
continuamente pronosticando. 
¿Quién no ha oído a algún bobo(*) predecir la tormenta 
desde el retrete? ¿Aciertan? 
No lo sé con certeza, pero he visto, 
cuando lo bobos (*) sufren de diarrea, 
que el ayuntamiento repara los pararrayos a toda prisa. 
 

(*) ambas bes, oclusivas. 
 

(1978) 
 

*** 
 

¿Aterra al barrendero 
la razón última de sus escobajos? 
No. 
Barre. 
Amontona las hojas. 
Discierne las fundas de los polos. 
Coloca aquí el cadáver calendario 
extraplano del gato. 
Selecciona cáscaras. Y aún atiende 
a la radionovela que expenden todos lo ventanales. 
 

(1978) 
 

*** 
 

Será quizá porque la vida --de qué me hablas-- 
puede más. 
Ay, si no estuviéramos mininamente por ella 
a todo ronroneo ciertas tardes. 
 

(1978) 
 

*** 
 

No te mueras, amigo, que hay aludas 
en las aceras. 
 

(1978) 
 

*** 
 

Te regalaba oporto y perronillas 
y sanaba noviembre de sus sílabas tristes. 
En la noche había un ojo divertido o terrible 
que sangraba a las once de su iris opaco. ¿Sabes 
que los amantes persas se besan en los párpados? Cantaba 
presumida y segura la sirena 
de la mesa camilla, vanamente. 
Tú acallabas sus voces con el dulce fantasma de Mme. Brizard. 
 

(1978) 
 

*** 
 

Toda la sombra anida en el festejo 
que izó a los niños en un carrito verde, de vacación, con amenazas. 
 

Un exiguo carrito de victoria otoñal 
que marchaba en un nimbo de vítores pequeños. 
 

(1983) 

***
 
 

Contraportada de Balizamiento... Poemas 1975-1985
 

"Perro semihundido" (detalle), Francisco de Goya.
Contraportada de Balizamiento para un aterrizaje nocturno. Poemas 1975-1985.


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